Tradicionalmente, los plásticos se consideran una carga para el medio ambiente. Pero con el enfoque "de la cuna a la cuna", los plásticos se convierten en materiales sostenibles. Este enfoque garantiza que todos los materiales que utilizamos son biodegradables o pueden reciclarse indefinidamente sin pérdida de calidad. Esto significa que no hay residuos, sino un ciclo cerrado de materiales. Los residuos plásticos pueden reciclarse continuamente y la abrasión inevitable se convierte en un nutriente biológico.
Imaginemos un mundo en el que todas las empresas siguieran este planteamiento. No sólo se reduciría la extracción de materias primas, sino que también se reduciría drásticamente la contaminación. En un sistema así, podrían y deberían utilizarse aún más plásticos. Al fin y al cabo, cuantos más plásticos reciclables de alta calidad haya en circulación, mayor será el recurso que podrá utilizarse una y otra vez.
Este enfoque también abre modelos de negocio y oportunidades de innovación completamente nuevos. Podemos desarrollar productos diseñados específicamente para ser fácilmente desmontados y reciclados después de su uso. Esto no sólo favorece el respeto por el medio ambiente, sino también la eficiencia económica, ya que se reduce la dependencia de nuevas materias primas.
Por tanto, MÁS plásticos pueden tener sentido si se producen y reciclan de acuerdo con el enfoque "de la cuna a la cuna". De este modo, dejan de ser productos desechables para formar parte de un sistema sostenible y regenerativo que protege el medio ambiente y ofrece beneficios económicos.
Adoptando este enfoque, podemos hacer frente a los retos de nuestro tiempo al tiempo que maximizamos los beneficios de los plásticos en una economía sostenible.
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